Para conocer sobre el tabaco
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El tabaco: la planta

 

Nicotina Tabacum es el nombre científico de la preciada planta conocida en el mundo como la planta del tabaco.

Es justo en el momento previo a la cosecha cuando se pueden apreciar en toda su magnitud los distintos tipos de tabaco.

El tabaco Virginia se caracteriza por tener la hoja grande, que es cosechada una por una y se cura en hornos especiales; tiene una cantidad media de nicotina, azúcar y un aroma a miel.
El Burley es también de hojas grandes, pero se cosecha la planta completa y tiene más cantidad de nicotina, nada de azúcar y un color y aroma a chocolate; éste es el único tabaco cultivado en Chile que es curado a la sombra.

Es interesante señalar que de acuerdo al lugar en el que están las hojas de tabaco en la planta, tendrán las cualidades que darán las características especiales al cigarrillo.

Por ejemplo, las hojas que están más cerca del suelo son las primeras que maduran y tienen menos nicotina, porque ésta a medida que la planta crece se va hacia las hojas superiores. Las hojas que se obtienen de la parte media baja de la planta tienen más compuestos que dan aroma y sabor al cigarrillo. En la parte media alta de la planta están las que tienen contenido de nicotina y aromas más fuertes.

 

Formas de fumar

• Cigarrillo
- sin filtro
- con filtro

• Cigarro puro

• Cigarrillo + boquilla

• Pipa
- recta
- curva

• Cigarro puro + boquilla

 

Composición

La composición química del tabaco es muy variada, y se han encontrado casi 4 000 sustancias producidas por la quema de la planta. Éstas se agrupan en gases y sustancias particuladas, pero la proporción de cada una de ellas en el aire que inspira el fumador está sujeta a variables como: la variedad de tabaco, la mezcla de saborizantes, colorantes, conservadores, agentes que aumentan la combustión, grado de compactación de la mezcla, tamaño del cigarrillo, fuerza con la que se aspira, la temperatura que se alcanza al aspirar, con un filtro, con el tipo de papel, etcétera.

La fase gaseosa contiene varios compuestos indeseables: monóxido de carbono, bióxido de carbono, amoniaco, nitrosaminas volátiles, óxidos de nitrógeno, cianuro de hidrógeno, derivados del azufre y de los nitritos, hidrocarburos volátiles, alcoholes) aldehídos y cetonas.

La fase particulada contiene nicotina, agua y el alquitrán, mezcla de hidrocarburos aromáticos policíclicos, algunos de los cuales son probados carcinógenos.

El contenido promedio de alquitrán de un cigarrillo varía de 0.5 a 35 mg, y el de nicotina de 0.05 a 2 mg. 60 mg de nicotina son suficientes para matar a un adulto de 70 kg. Un puro puede contener hasta 120 mg. Cuando uno aspira el humo (da el golpe), se puede absorber hasta el 90% de la nicotina, mientras que si sólo pasa por la boca, esta cifra se reduce al 20 o 35%. La nicotina inhalada llega al cerebro en menos de 10 segundos.

Los efectos fisiológicos de la nicotina resultan de sus efectos colinérgicos (véase el capítulo V sobre la acetilcolina); el alcaloide tiene la propiedad característica de estimular para después deprimir. La estimulación resulta de la ocupación del receptor colinérgico, mientras que la segunda resulta de su permanencia en el sitio, impidiendo la acción de la acetilcolina. Es el llamado antagonismo por bloqueo.

La nicotina provoca también la liberación de catecolaminas a partir de las glándulas suprarrenales y de otros nervios del sistema nervioso simpático. En el aparato cardiovascular estas catecolaminas aumentan la frecuencia cardiaca, la presión arterial y el flujo coronario. Todo esto conduce al aumento de la demanda de oxígeno del tejido cardiaco, pero no de su suministro. En personas susceptibles esto puede conducir a una crisis cardiaca.

El aumento de la salivación que algunos fumadores reportan resulta más del efecto irritativo sobre la mucosa bronquial, que de los efectos mediados por receptores.

Mucho se ha hablado del aumento de peso que algunos exfumadores refieren al poco tiempo de haber abandonado el cigarro. Esto puede deberse, al menos en parte, al "ahorro" de energía que se logra al no tener la estimulación nicotínica, por lo que se puede producir más grasa. Sin embargo, no se ha definido con precisión qué tipo de sujetos son más vulnerables. Al contrario, es decir, la inhibición de la sensación de hambre por el cigarro, también se describe frecuentemente. Este efecto puede deberse a la disminución de la sensibilidad de las papilas gustativas y de las contracciones gástricas producidas por la nicotina.